Adaptación al cambio climático en la reserva biológica de Ariant

Adaptación al cambio climático en la reserva biológica de Ariant

Adaptación al cambio climático en la reserva biológica de Ariant

La Reserva Biológica de Ariant es una finca de montaña en Mallorca que se dedica a la conservación de hábitats y especies preferentes.  Dada su ubicación en la región mediterránea y la insularidad, los efectos del cambio climático podrían llegar a ser severos. Además, la baja rentabilidad inherente de las fincas de la Serra de Tramuntana supone un reto al que hay que añadir la necesidad de adaptación al cambio climático para reducir la vulnerabilidad de los ecosistemas al clima.

Gracias al apoyo de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica, en 2019 se pretende avanzar en la aplicación de medidas de adaptación al cambio climático en materia de gestión agrosilvopastoral y de conservación del patrimonio natural, para lo que se han identificado vulnerabilidades y las principales acciones a poner en marcha. Los objetivos del proyecto son los siguientes:

  1. La protección de la colonia de buitre negro mallorquina.
  2. La mejora del estado de las masas forestales de encinar y pinar de la reserva.
  3. Una buena gestión de prevención contra incendios en la reserva.
  4. El aumento de la resiliencia ante el cambio climático de las prácticas agroganaderas de la reserva.
  5. La sensibilización de la población local sobre los efectos del cambio climático en los ecosistemas y sobre las acciones positivas para su adaptación.

 Las medidas de adaptación al cambio climático del proyecto pretenden generar mayor capacidad de adaptación de los diferentes ecosistemas presentes en la finca a los posibles cambios que puedan suceder, de manera que los impactos potenciales se minimicen. Las medidas se presentan en 5 bloques, representando cada uno un elemento de la Reserva Biológica de Ariant que puede verse afectado por los efectos del cambio climático.

1. Especie clave para el ecosistema: el buitre negro

El Buitre negro Aegypius monachus se incluye en el Libro Rojo de las aves de España en la categoría de “Vulnerable” (Madroño et al 2004) y aparece también calificado como “Vulnerable” en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (MAPAMA 2018). Se incluye también en el anexo I de la Directiva Aves (2009/147/CE).

Los beneficios para los ecosistemas naturales (servicios ecosistémicos) asociados a esta especie son muchos, de ahí que se considere una especie “clave”. Dado que se alimentan exclusivamente de animales muertos, contribuyen a evitar la propagación de enfermedades que pueden transmitir dichos cadáveres en el medio natural. Respecto a la gestión ganadera, suponen un ahorro en gastos monetarios derivados de la recogida, transporte e incineración de los cadáveres del ganado doméstico, además de una reducción importante de las emissiones de gases de efecto hinvernadero asociados a la cadena de custodia descrita. En términos económicos, el buitre negro también es un recurso para el turismo de naturaleza, en auge en España y Mallorca, siendo una de las aves más valoradas a la hora de ofrecer actividades como excursiones o visitas guiadas.

Ante los desafíos del cambio climático, entre los que destacan el aumento de la temperatura media anual, la disminución de la precipitación media anual, el aumento del período de sequía y el aumento de lluvias torrenciales, la población mallorquina de buitre negro podría verse afectada mediante, por ejemplo, el adelanto del período reproductor o por una disminución de la supervivencia de los pollos en los nidos debido al mal tiempo. Además, otras vulnerabilidades a las que se podría afrontar el buitre negro debido a la situación de cambio climático serian la disponibilidad de alimento, dado que si la precipitación media anual disminuye, los pastos podrían disminuir provocando una bajada de la carga ganadera. También por la disponibilidad de puntos de agua donde los buitres se hidratan y se refrescan, debido a que el aumento del período de sequía podría poner en riesgo la disponibilidad de agua en los meses más secos.

Así, para minimizar los posibles efectos del cambio climático a las especies clave para el ecosistema, como es el buitre negro, se requieren de largas series temporales donde se puedan monitorizar cambios de tendencias o comportamientos estacionales, que servirán de evidencia  científica para justificar la aplicación de ciertas líneas de gestión futuras. En el presente proyecto destacan las siguientes acciones:

  • Seguimiento demográfico de buitre negro en Ariant y otras fincas vecinas con acuerdos de Custodia del Territorio (CdT).
  • Mantenimiento y seguimiento de comederos con alimentación suplementaria para la población de buitre negro y otras aves carroñeras, ubicados en la finca de Ariant y otras fincas vecinas con acuerdos de CdT.
  • Inventario de puntos de agua accesibles para el buitre y evaluación de su estado durante el período de sequía.

2. Ecosistema forestal y su estado de salud: El encinar

Dentro de la finca de Ariant se hallan pinares de pino carrasco Pinus halepensis, bosques de Olea i Ceratonia y encinares de Quercus ilex, que conforman hábitats de interés comunitario protegidos por la Directiva Hábitats (1992/43/CEE).

Las masas forestales de la finca, en algunas zonas, presentan signos de decaimiento en las que se puede observar una incidencia notable de plagas forestales, como es el caso del gran capricornio en los encinares. Esto, junto con la presión que ejercen las cabras asilvestradas sobre el reclutamiento de pies jóvenes, provoca un debilitamiento de los encinares que se traduce a una peor respuesta frente a perturbaciones climáticas como la sequía. Otro desafío climático que puede afectar el estado de salud de los encinares es el aumento de lluvias torrenciales, que podría conllevar erosión y pérdida de suelo, sobre todo en laderas boscosas con una pendiente pronunciada, lo que empeoraría la situación respecto a la disponibilidad de agua y nutrientes para la comunidad forestal.

Las medidas de adaptación del proyecto para minimizar los efectos del cambio climático en los encinares y a su estado de salud son las siguientes:

  • Eliminación de pies enfermos, la poda selectiva y la lucha contra plagas.
  • Favorecimiento de la germinación natural de las encinas para favorecer el rebrote de los bosques y alcanzar una buena estructura forestal.
  • Reforestación con variedades locales procedentes de ejemplares de la finca.
  • Exclusión de cabras para evitar la presión de herbivoría mediante la reparación de cercados y caza de cabra asilvestrada.

3. Incendios forestales

Otro efecto negativo del cambio climático para las masas forestales en general es el incremento del riesgo de incendios. Por este motivo, es necesario que se potencie una gestión forestal que conduzca a la existencia de masas forestales menos vulnerables al fuego disminuyendo así la peligrosidad de ocurrencia. En este sentido, en el presente proyecto se llevan a cabo las siguientes medidas de adaptación:

  • Creación y mantenimiento de cortafuegos en la finca de Ariant, gracias a la acción de ovejas, burros y vacas, todos de razas autóctonas.
  • Firma de un convenio con IBANAT (Instituto Balear de Naturaleza) para el uso contra incendios de la balsa de agua ubicada en la finca de Ariant, y construida con las dimensiones necesarias para que la avioneta de extinción pueda recargar de agua su “bambie” en caso de necesidad.
  • Limpieza de material inflamable que aumenta el peligro en caso de incendios.

4. Prácticas agroganaderas

En Ariant tiene lugar una actividad agrícola basada en la ganadería ovina extensiva, el cultivo de frutales y la apicultura, todas ellas con certificación ecológica y siguiendo métodos tradicionales.

La productividad de los sistemas agrarios de Ariant, incluyendo la biodiversidad agraria, la capacidad de gestión de la zona agrícola y la sostenibilidad económica, puede verse amenazada debido al incremento de la temperatura media, disminución de la precipitación media y consecuente incremento del período de sequía, el cambio de régimen de precipitación anual, así como al incremento de la torrencialidad.

Así, algunos posibles impactos ante el desafío del cambio climático podrían incluir una maduración temprana de cultivos, cambios en la productividad de los cultivos, cambios en la distribución de especies invasoras y/o patógenas y en la virulencia de las mismas, reducción de la producción de pastos, reducción de producción animal asociada a estrés térmico e hídrico y a la afectación de la producción de forraje. En este sentido, en la Reserva de Ariant ya se han identificado alteraciones en la rotación de siembras y consecuente falta de alimento para ganado.

Además, destacan también potenciales efectos en la apicultura como la posible divergencia entre la fenología de polinizadores y la floración, el posible incremento de mortalidad local de polinizadores por el aumento de frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos y posibles problemas nutricionales por la disminución de floración otoñal o de presencia de néctar a causa de precipitaciones menores.

A continuación se enumeran las medidas de adaptación del proyecto para minimizar los efectos del cambio climático sobre la producción agroganadera:

  • Plantación de frutales de secano de variedades autóctonas e implantación de un plan de trabajo para su manejo en agricultura ecológica.
  • Contribución a la conservación de razas autóctonas de ganado (burros, vacas y ovejas), mejor adaptadas a las condiciones de la zona.
  • Refuerzo de la apicultura ecológica, mediante la mejora del hábitat para la población de abeja de la miel autóctonas y otros polinizadores con la plantación de setos naturales.
  • Mejorar el sistema de captación, almacenamiento y circulación de agua.
  • Elaboración e implementación de un plan de rotación del ganado que minimice sus efectos negativos sobre el medio (compactación de suelos, disminución de la diversidad de herbáceas) y potencien los positivos (fertilización del suelo, diseminación de semillas).

 5. Educación y sensibilización ambientales

La concienciación sobre el cambio climático es clave para favorecer el reto que supone para la conservación del patrimonio natural y cultural de la isla. En esta línea el proyecto incluye las siguientes medidas:

  • Inclusión del concepto cambio climático y sus efectos en las actividades de educación ambiental que lleva a cabo la FVSM.
  • Realización de jornadas de voluntariado específicas que den apoyo a la implementación de las medidas de adaptación del proyecto.
  • Publicación en redes sociales sobre el cambio climático y el proyecto.

 

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