Acciones de conservación para lograr el equilibrio ecológico de nuestros encinares: el caso del 'banyarriquer'

Acciones de conservación para lograr el equilibrio ecológico de nuestros encinares: el caso del 'banyarriquer'

Acciones de conservación para lograr el equilibrio ecológico de nuestros encinares: el caso del ‘banyarriquer’

Las plagas forestales aparecen cuando hay un desequilibrio en la naturaleza debido a factores adversos como la sequía o la falta de gestión de los bosques, entre otros, que provocan la explosión demográfica de un elemento nocivo.

El ‘banyarriquer’, o gran capricornio, es un escarabajo perforador de madera, de dimensiones grandes, hasta 5'5cm, de color oscuro brillante y con antenas muy largas. Esta especie es un ejemplo de plaga forestal que ha provocado daños significativos en los encinares de Mallorca. Es por ello que el Servicio de Sanidad Forestal de la Conselleria de Medio Ambiente de las Islas Baleares, a pesar de ser una especie protegida por legislación europea, publicó en 2016 una resolución que permitía actuar contra el perforador de las encinas.

Su proliferación en los encinares de Mallorca se explica, principalmente, por el abandono del aprovechamiento silvícola y por el envejecimiento, y consecuente debilitamiento, de las masas forestales a causa de una mala gestión forestal, que no favorece el reclutamiento de pies jóvenes. Aunque tiene depredadores naturales, como los erizos y las rapaces, parece que éstos no son suficientes para mantener la especie en equilibrio ecológico con los encinares. Por ello, con el objetivo de disminuir progresivamente los efectivos, la FVSM hace ya tres años que incluye medidas de conservación en los encinares de la finca de Son Pons (Campanet) y de la finca de Ariant (Pollença). Destacan, por un lado, la eliminación de pies muertos o muy afectados por la plaga con el fin de eliminar larvas y, consecuentemente, reducir la población de adultos en el futuro; y, por otro, la eliminación de individuos adultos mediante la captura en trampas.

El ciclo biológico de la especie consiste en que la hembra deposita los huevos en las fisuras de la corteza del árbol, de donde salen las larvas que se alimentan vorazmente de la madera durante su desarrollo, que puede llegar a durar hasta tres años. Antes de comenzar la fase pupa, la larva prepara la cámara de pupación en la parte más externa del tronco y, después de una metamorfosis, se transforma en el insecto adulto. Los adultos aparecen desde mediados del mes de mayo, momento en que se instalan las trampas para su control poblacional, y la actividad sigue hasta finales del mes de septiembre, cuando las trampas se retiran.

Siguiendo la recomendación del Servicio Forestal, las trampas utilizadas son caseras, con atrayente también caseros. En el atrayente, además de vino y azúcar, le añadimos cerveza negra ya que actúa como repelente para las abejas. Se colocan entre 10 y 20 trampas por hectárea, en árboles con síntomas de afectación, y se revisan semanalmente durante el tiempo de vida del adulto. A final del período de trampeo, se comunican los resultados al servicio de Sanidad Forestal indicando el número de capturas por día de revisión y trampa, y diferenciando entre machos y hembras.

En cuanto a la tala de pies enfermos para eliminar las larvas y, consecuentemente, reducir la densidad del insecto, se hace en coordinación con el agente de medio ambiente de la zona, con quien se tramitan todos los permisos pertinentes. Esta acción se lleva a cabo durante el invierno.

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